Quién iba a imaginar que tomar un café por 1,30€ en un bar cualquiera, de pié, apoyado en la barra, se iba a convertir en el mayor de los lujos.
¿Alguien echa de menos los parques y sus bancos de madera mal cuidados?
No creo que sea únicamente cosa mía…
Seguro que hay gente que echa de menos una rutina que antes… quería eliminar de su vida.

La forma de ser del hegemónico occidente, basada en un impulso hacia arriba, siempre hacia arriba, conquistar y avanzar rápido, la vida como una carrera, un juego de mesa… Con una idea en mente, en el lecho de muerte se van a contar los triunfos ¡Tenemos un ganador!
Paradójicamente este es un juego en el que la suma final es siempre igual a cero ¡Todos al mismo gremio!

Deberíamos reflexionar, cada cual consigo mismo:
– ¿Estábamos yendo por caminos tóxicos?
– ¿Han influido demasiado las tendencias actuales en nosotros?
– ¿Estábamos siendo fiel a nuestras palabras?
– Si no nos gustan determinados matices de este sistema ¿Por qué los replicamos cuando tenemos oportunidad?
– Si queremos cambiar algo en nosotros ¿a qué estamos esperando?

Ferdinand Tönnies teorizó sobre las diferencias sociológicas entre «comunidad» y «sociedad», muy a groso modo, allí donde la comunidad significa unión, colaboración, empatía con el vecino, lazos… Sociedad es «juntos por interés» pero, «no me molestes demasiado», casi es necesario tirar de contratos que obliguen a ciertas acciones…

Por este motivo cuando hablamos de «comunidad internacional» estamos errando en el término utilizado, porque no existe tal comunidad, es más bien «sociedad Internacional», así es como debemos denominar a la ONU.

Ejemplo aclaratorio

Las palabras están cargadas de significado, y es muy importante no confundir comunidad y sociedad.

Estamos viendo por lo tanto en los informativos, como ha comenzado a rebrotar ese instinto de comunidad en una población que parecía anestesiada por tanto individualismo, vemos un repunte de solidaridad, empatía y colaboración…

¿Podemos estar ante un replanteamiento de la forma de ser occidental? ¿Hay mejor momento para repensar que este?
¿Es necesaria una pandemia mundial para abandonar el individualismo neoliberalista y hacer renacer la solidaridad?

Estamos aquí para hacer futuro, ya que arreglar el pasado no es posible, hagamos pues que este sentimiento de comunidad no decaiga, somos testigos en primera persona de lo que está construyendo el materialismo egoísta, esas teorías del homo oeconomicus no resuenan con la empatía social que estamos observando ahora, tendencia imprescindible para implementar un ambiente colaboracionista en el que no de miedo envejecer, ni nacer.

El mundo está en pausa, en silencio, no hay turbidez ahora… ¿El ojo del huracán?
¡Aprovechemos para replantearlo todo!

¡Fuerza!

Acontecimientos inesperados