Mirando al pasado me doy cuenta que nada salió exactamente como planeé.
Si tuviera la oportunidad de preguntar a mi «yo» de hace 10 años… Jamás se hubiera imaginado el camino…

Devino una senda en la que quizá hubo más situaciones incómodas de las deseadas.

«Los puntos solo se unen hacia el pasado, no puedes conectarlos hacia el futuro…» dijo Steve Jobs. Y no os podéis imaginar el poder y la fuerza de dicha cita.

El camino es largo, por lo que no lo hagas amargo.

Mirando con perspectiva hacia atrás, veo situaciones inexplicables e injustas, que de eliminarlas, el producto resultante no sería el «yo» de ahora…

Hubo momentos en ese pasado en los que deseé con todas mis fuerzas pasaran rápido y veloz. Una visión del tiempo distorsionada, ya que no lo sentía como un activo preciado y limitado. Vivía pensando más en la utopía lejana del mañana que en sentir y disfrutar el presente.

Ahora, desde una situación diferente, más cómoda, fruto de no haber parado de moverme día tras día, me doy cuenta que debía haberme tomado partes de ese camino de otra manera, haber usado otra óptica. Esas situaciones indeseables han formado parte de mi escuela personal, forjaron mi personalidad, mi «yo».

Parece que tienen que garantizarte un futuro prometedor bajo firma notarial para que disfrutes plácidamente del camino. Pero esto no va a suceder.

Claro está que el cambio que tanto deseas no va a venir sin esfuerzo y constancia, pero hasta que llegue, valora cada pequeño paso, premia cada conquista, disfruta de cada momento, no quieras correr.

El camino es lo importante, la meta no es más que un punto que hallarás tarde o temprano.

Camina despacio