Un café y reflexiones:

– ¿Te sientes pleno, avanzas en la vida?
– ¡Si! ¡Porque ya tengo y poseo, y ya soy y pertenezco!

Si la respuesta es esa… No eres libre ni pleno, simplemente desconoces el tamaño de tu jaula…
Prisionero de tu ego…
Esclavo y orgulloso de serlo…

Poseer, y ser parte, la telaraña pegajosa del capitalismo consumista. El estatus socioeconómico. Hipocresía occidental en su más pura esencia…

…Bailando a diario con los agentes de socialización, criticando constantemente a los demás, nadie hace las cosas mejor que yo, mi ombligo siempre, desconozco todo pero pienso que mi insignificante mundo es superior al del resto…

Un facilitador de statu quo cualquiera

Pero si queremos saborear un auténtico guiso de apariencias sociales modernas, superficiales y sin fondo, hay que añadir a la receta un ingrediente más:

«Las buenas acciones de bajo impacto social«.

Únicamente sirven para dejar constancia en redes sociales, y terminar de construir así una vida modal, vacía, a gusto del consumidor. Un consumidor de posturas, al que poco le importa la acción en si, solo desea reconocimiento. Pertenecer más, tener más, para así alimentar su ego.

Bienvenido a la Champions League de la competitividad insana, las críticas y la falsedad.

¿Haces las cosas porque las sientes o por tu perfil de Instagram?

«Ego y ombligo + materialismo hipócrita + búsqueda constante de reconocimiento social = Facilitador de statu quo«.

La turbulencia necesaria para un cambio social positivo no vendrá de fotografías retocadas ni de vidas maquilladas en una red social. Ni siquiera de votar progresismo en las urnas. Será necesaria la acción desinteresada y persistente de gente comprometida que no busque fama ni reconocimiento.

Ciudadanos con principios fuertes que digan ¡basta! Ante estas tendencias perversas e insanas.

«Empatía social + consumo consciente y circular + altruismo anónimo = Utopía Cívica, cambio positivo«.

Facilitador de statu quo