Persiguiendo lo efímero nos pasamos la mayor parte de la vida, deseando el mañana, añorando el pasado…

Día tras día la monotonía con su batuta dirige la orquesta, cual hormiguero, todos saben lo que tienen que hacer, comportamientos cuadriculados, semáforos en rojo, promesas olvidadas, prescindibilidad, estatus social, egoísmo, individualismo, miradas perdidas, sufrimiento ajeno…

El miedo a romper los márgenes establecidos te paraliza, lo han hecho bien, no puedes salirte del tiesto, te sentirás mal y volverás suplicando tu sitio en el bullicio cotidiano.

Para cruzar los límites sociales occidentales hace falta algo más que valentía hollywoodiense, necesitas deshacerte del afán posesorio y empezar a disfrutar las pequeñas cosas, desmonetizar tus comportamientos y alimentar la empatía, escuchar más e imponer menos…

Disfruta del camino todo lo que puedas, cada pisada cuenta, baila con el momento, no caigas en el vil engaño de vivir en piloto automático a toda velocidad, recuerda que el único estadístico con un 100% de probabilidad real es que el camino se acaba.

Cotidianidad