¿Crisis de sistema? Parece inevitable.
Incertidumbre como poco, pensemos… ¿cómo vamos a reinventarnos? Tengo mis dudas.

En momentos así, para aliviar tensiones, doy libertad a mi mente para que navegue por recuerdos, vivencias y placeres perdidos, allí en la profundidad…

Y siendo sincero, no encuentro momentos exentos de cercanía social, risas al oído, euforia incontrolable o caricias infalsificables.

Cafés compartidos ¿con quién?… Paseos sin fronteras ¿donde?… Perdido y con miedo, en parte, no voy a engañarte.
¿No os pasa?, es abrir el cajón de la memoria y todo es un torbellino.

La realidad después es siempre distinta, vas a Marruecos lleno de prejuicios y resulta que dónde te asustas de verdad es en un callejón de Lisboa.

Nuestra mente siempre nos va a arrojar una visión de posibilidad, pero hay que interpretarla, acostumbra a exagerar, no es del todo sincera.

Adelantarnos a los acontecimientos es aventurarnos demasiado.

Pero aún teniendo en cuenta el factor de distorsión que supone mirar al futuro, me cuesta imaginar una sociedad de consumo como la nuestra, en una «nueva normalidad» con límites en la aglomeración social.

Y seamos sinceros, hasta los que no participamos en esa locura de los centros comerciales y mundo «lowcost» nos habíamos acostumbrado ya a un ecosistema particular creado a su alredor.

Un cambio de tales características es una turbulencia en toda regla, un efecto mariposa elevado a la enésima potencia ¿Cuán grande será N?
Está por ver…

A prueba queda la resiliencia y calidad de nuestro sistema administrativo, de nuestra esencia comunitaria, de nuestro Estado y sus técnicas de intervención. Una vez más, las personas invisibles serán las que dirijan el barco a puerto seguro, o lo estampen contra un iceberg.

El poder azaroso de los gestos individuales, la telaraña social y su baja tasa de predictibilidad… de nuevo, estamos a su merced.

Tiempos de incertidumbre, caos económico e inseguridad ¡Si! Es cierto.

No va a ser bonita esta parte del viaje si viene como las variables macroeconómicas apuntan, todo punto de inflexión requiere grandes sacrificios, pero será gratificante al final, quedémonos con eso.

Ello nos abre paso también a nuevas oportunidades, nuevas puertas de consciencia, para reinventarlo todo. Ya se que suena romántico ¿Pero que prefieres?
Yo elijo tiempos de reflexión y cambio de óptica, tiempos para sacar lo mejor de nosotros, tiempos para mirar dentro y optimizarnos, tiempos de reciclaje y redescubrimiento.

¿Crisis de sistema?
¡A por ello!

Puntos de inflexión