Es Jeremy Bentham quien nos trae el concepto de utilidad marginal decreciente:

«Una unidad de dinero aporta menos valor cuanto más cantidad tiene el individuo que la percibe».

Una de las primeras menciones fundamentadas en pro de la redistribución de la riqueza en la historia, basada en la medición de la «felicidad» o «valor» que le damos a nuestras posesiones a medida que vamos aumentando el poder adquisitivo.

«El perjuicio causado a los que más tienen por la pérdida de un poco de su patrimonio, es menor que la utilidad que produce en términos de felicidad al resto de la comunidad».

Gráficamente se expresa así:

Eje de abscisas: número de unidades del bien que tenemos.
Eje de ordenadas: las «unidades de valor» que le otorgamos.

La gráfica primera muestra la utilidad total, que como es lógico aumenta con cada unidad nueva hasta llegar a un punto de saturación, indicando que, por más que tengamos, no lo vamos a poder aprovechar (ejemplo: podemos tener una vivienda en la ciudad, otra en la playa, otra en la montaña, otra en el pueblo, otra en el extranjero… pero llegará un momento que no tendremos tiempo material para disfrutar de tantas propiedades).

En la segunda gráfica se muestra la «utilidad marginal decreciente«, que relaciona el aumento de bienes con la disminución progresiva de valor que le otorgamos. Coincidiendo el «no lo valoro nada» con el «punto de saturación» de la primera gráfica.

Lo cual demuestra que el crecimiento alcista y perpetuo de los beneficios no tiene sentido, llega un momento en el que, lo único que estás haciendo es acaparar de manera egoísta e inútil.

No deja de sorprenderme, pero la rueda de occidente gira en esta dirección. La élite económica continuamente pide cita en el optometrista con el fin de graduar sus gafas, unas lentes basadas únicamente en el beneficio económico, no vayan a desviarse con un poco de altruismo…

¿Como afectan estas máximas económicas a la sociedad?

Lo que a mi me preocupa realmente no es el comportamiento de esa lacra empresarial oportunista y criminal que, hace caso omiso de las injusticias sociales allí donde pisa…

Busco una reflexión, un pequeño análisis sobre el impacto que han tenido estos razonamientos en el comportamiento social actual.

De la «utilidad marginal decreciente» podemos inferir un comportamiento social predominante hoy. Esta teoría aporta algo más que la necesaria redistribución de la riqueza.

Nos hemos socializado copiando los comportamientos y el sistema conceptual de esa oligarquía económica, los ciudadanos de a pié se han convertido en una especie de lumperburguesía, haciendo suyos un sistema de valores y de consumo nada saludable.

Todos nos hemos transformado en pequeñas empresas individuales…

Pero para que este sistema económico funcione, es necesario que así sea, que dejemos de valorar los bienes a medida que compramos más, que la «adaptabilidad humana» pille impulso en una especie de carrera por olvidar sus raíces…

¡Todo son construcciones sociales! El ser humano posee una mente súper elástica y adaptable. Fuimos nosotros quiénes aceptamos como vitales e inalterables todas estas normas.

La felicidad social basada en la sorpresa continua, una sorpresa condicionada a la acaparación de bienes nuevos, ¡adictos a la dopamina de la novedad! Y claro… la posterior desvalorización cuando ya no te sorprenden.

Dejar de ser empático, cultivar el individualismo egoísta, volverse frío… son las consecuencias de dejarse llevar por un sistema que tiene estas máximas como praxis.

Ser conocedor de estos pensamientos impuestos, o si me permitís, esta «carta otorgada«, nos da la posibilidad de identificar y reeducar nuestras sensaciones. Darle consciencia y gratitud a nuestra forma de vida es algo esencial si de verdad queremos tener el control, y dejar de ser un esclavo del impulso de la adaptabilidad humana.

Jeremy Bentham analizó una realidad, e hizo un magnífico análisis que demostraba que el ser humano se mueve de manera «seudoegoísta» para maximizar su felicidad. Pero recordad que las realidades sociales las construimos nosotros, voluntaria o involuntariamente, a medida que aceptamos conductas y conceptos en nuestra rutina.

Ergo es posible crear realidades sociales donde todo tenga que ser replanteado de nuevo, teorías, conceptos, creencias… Otra cosa es que, lo que acabo de proponer, sea pura utopía…

Utilidad marginal decreciente ¿que dice de nuestra sociedad?